Nuestros hijos: Cómo educar de buena forma

Nuestros hijos: Cómo educar de buena forma

nuestros hijos Nuestros hijos Nuestros hijos: Cómo educar de buena forma Nuestros hijos C  mo educar de buena formaNuestros hijos lo son todo en la vida. ¿Cómo educar de una buena forma a nuestros hijos?, que pregunta más compleja, yo diría una de las más difíciles, intentemos responderla con unos ejemplos.

Hace algunos días atrás tuve la oportunidad de asistir a una charla de Juan Andrés Vallejo Geiger, el cual es ingeniero agrónomo enólogo de la Universidad de Concepción, magíster en matrimonio y familia por la Universidad de Navarra, magíster en dirección de centros educativos y magíster en educación en asesoramiento familiar (ambos por la Universidad Complutense de Madrid). El hablo de “Las cinco claves en la educación de los hijos”, dentro del cual nos presentó 5 tópicos para la educación de los hijos. Cabe destacar que el siguiente artículo lo realizo previa autorización del autor de la charla.

El empezó diciendo: Debo decir en primer lugar que no hay una fórmula adecuada para la educación de los hijos ya que como ellos son seres únicos e irrepetibles, como usted, así que no existe la fórmula para la educación de nuestros hijos, sin embargo existen ciertas claves que vale la pena intentar para que los podamos guiar y hacerlos personas de bien para consigo mismo y con los demás.

¿Hay acaso alguien que pueda sentirse el mejor padre o la mejor madre? O a todos les falta algo en que mejorar. El refrán dice los hijos son como los dedos de la mano, todos son distintos. Como dijo un buen amigo mío, “antes de casarme tenía 5 métodos de enseñanza para educar a mis hijos. Hoy tengo 5 hijos y ningún método”. Ya que este es un tema tan delicado estamos siempre en una disyuntiva: ser o demasiado blandos o por el contrario demasiado duros con respecto a la educación de nuestros hijos.

Con estas claves tendrán pistas, claves y sobre todo por dónde seguir, a los cuales guiar a nuestros hijos para que ellos sean buenas personas.

¿Acaso alguna madre o padre quiere y persigue que sus hijos sean flojos, irrespetuosos, deshonrados, ladrones, irresponsables y drogadictos? O por el contrario ¿queremos y perseguimos que nuestros hijos sean responsables, pacientes, ordenados, dedicados al trabajo, respetuosos y cumplidores?

La primera clave de las 5 claves para la educación de nuestros hijos es “La libertad”. Esto puede sonar contradictorio ya que podríamos pensar en darles más libertad a nuestros hijos más de la que ya tienen, quiero decirles que si piensan así están en un error. Cuando hablamos de libertad para nuestros hijos, nos referimos a la libertad de elegir no del libertinaje el cual es simplemente hacer lo que uno quiera y no rendirle cuentas a nadie.

Estamos hablando de la libertad con responsabilidad, de que cuando ellos tomen una decisión sepan y vivan las consecuencias de sus acciones, que se hagan responsables por sus propias decisiones y por las consecuencias de las mismas.

Para ello debemos fomentar la voluntad y la inteligencia de nuestros hijos, ¿de qué forma hacemos esto? Bueno tenemos que darle, según la edad, tareas para hacer las cuales sean coincidentes con la edad de nuestros hijos, por ejemplo a la hora de almuerzo, a un niño pequeño de tres años, le podemos pasar ciertas cosas para que ayude en el proceso de poner la mesa; a nuestros hijos de más edad le podríamos pedir que hicieran su cama y ordenaran su cuarto, y a nuestros hijos mayores que cuiden a sus hermanos menores, siempre cuando hagamos esto hablarles antes de la importancia de las tareas que les encomendamos y de las consecuencias de no obedecer las instrucciones que les estamos encomendando, así estimularemos su inteligencia para que ellos tomen buenas decisiones. Aparte de esto estamos generando costumbres en ellos, costumbres que les harán bien.

Por ejemplo cuando nuestros hijos van al colegio he visto la siguiente situación: la abuelita lleva la mochila, la vianda y el trabajo de tecnología y el niño va caminando a su lado con las manos en los bolsillos, ¿porque ocurre esto? Porque el niño está cansado. Debemos construir niños fuertes desde pequeños que ellos se hagan responsables de sus cosas como son sus útiles escolares que sepan que es cargar con una mochila a cuestas porque a ellos les hace bien. Otro caso recuerdo que mi hija llevo al colegio un trabajo de botánica cuando ella tenía como 8 años de edad. Lo calificaron y yo fui a buscarla al colegio.

Era un trabajo que consistía en un pluma bit con orificios donde ponían sus plantitas que mediría unos 30 cm por 30 cm. Mi hija amablemente me pidió a mí, su padre, que le llevara el trabajo ya que este era incómodo para llevarlo. Debo aclarar que en ese tiempo no teníamos auto, a lo cual conteste, no hija no te lo voy a llevar ya que es tu responsabilidad y después de esto se subió al micro, viajo conmigo 2 horas hasta que llegamos a la casa.

Esto tiene mucha relación con una entrevista que les hicieron a una pareja la cual cumplía 50 años de casados, el entrevistador les preguntaba que como lo habían hecho para durar “tanto tiempo juntos”, y no separase como ocurría tan a menudo en la juventud.

Ellos se tomaron un tiempo para responder y luego contestaron, cuando nos casamos vivimos en una época en la cual todo se arreglaba para que siguiera funcionando. Si le pedimos a nuestro hijo, que saludan dando la mano a la gente o que saluden a la abuelita, no es por cortesía, sino es porque a ellos le hace bien saludar, y todo lo que hacemos con nuestro hijo, enseñarle a que se laven los dientes, que se acuesten temprano, etcétera, es porque a ellos le hace bien.

Segunda clave: los sentimientos. ¿Quién no ha sentido alguna vez? Toda persona en esta tierra ha experimentado alguna vez sentimientos de amor, primeramente como hijos, después como hermanos, después como pololos, como novios, como matrimonios, como padres, abuelos y algunos como separados. Es lo que nos empuja a hacer alguna cosa, es el motor principal que nos dirige en nuestro andar, es lo que impulsa a las madres a hacer cualquier cosa por el bienestar de un hijo.

Por ejemplo un objeto desencadenante es la emoción ya que esta impulsa a la gente a reaccionar frente a determinadas situaciones de la vida, por ejemplo cuando nuestro hijo sufre un accidente, nosotros tendemos a averiguar que le paso y cómo podemos ayudarlo, si nuestra ayuda es insuficiente o nos sentimos incompetentes para hacerlo, lo llevamos al médico para que este le dé la ayuda que nosotros no podemos darle.

Esto conlleva a alteraciones orgánicas, es decir cuando una persona puede ser por tres motivos: pena, rabia y alegría. ¿Quién de nosotros no ha llorado alguna vez porque nuestro pololo o polola nos da el sobre azul, o frente a alguna injusticia cometida hacia nosotros lloramos de rabia e impotencia al saber que no podemos hacer nada? O por el contrario cuando nuestro hijo se titula, nos embarga tanta emoción que lloramos de alegría y todo esto son distintos estados anímicos que conllevan alteraciones orgánicas, en los dos primeros casos nos sentimos mal, nuestras defensas bajan y estamos más propensos a contraer enfermedades.

En el último caso andamos tan alegres que es como si sonriéramos y el mundo nos sonriera. Todo esto nos lleva a la conducta o manifestación de nuestras emociones, por ejemplo podemos distinguir fácilmente de dos emisiones, tristeza o alegría, ya que el cuerpo habla con estas dos emisiones que las personas que están a nuestro alrededor perciben nuestro estado anímico.

Un ejemplo real que sucedió al sur de la Florida EEUU, sirve para subrayar esta situación de los sentimientos. Un día caluroso de verano, un niño decidió ir a nadar al patio de su casa, cuando su mama vio que esto ocurría se percató de un caimán el cual se dirigía donde estaba su hijo.

Despavorida corrió, gritando a su hijo que saliera del agua. El niño al percatarse de esta situación nado lo más rápido que pudo hasta llegar al muelle donde la madre lo tomo por los brazos y el caimán le tomo las piernas. Se desato una lucha sin tregua, el caimán por su presa y la madre por su hijo, ella sabía que si lo soltaba, nunca más iba a ver a su hijo, el cual lo perdería irremediablemente.

Los gritos desesperados de la madre por salvar a su hijo alertaron a un vecino el cual fue con su revólver y dio muerte al caimán.

De ahí lo llevaron rápidamente al hospital donde lo pudieron salvar. Después de salir de su trauma, un periodista le pregunto cómo se sentía y le pidió que le mostrara las cicatrices en sus piernas. Él se las mostró, más agrego, usted debe ver estas y se remango las mangas, mostrándole las cicatrices en sus brazos y agrego “las tengo porque mama no me soltó y me salvo la vida”

 

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